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Ayer me di cuenta el absurdo de las bolsas de dormir. Las bolsas de las bolsas de dormir son más chicas, y sin embargo albergan en su interior un objeto más grande. Uno podría pensar que la posibilidad de la bolsa, al ser de tela, es hacerse tan pequeña que logra reducir su tamaño hasta que su bolsa (la bolsa de la bolsa) se vuelve más grande. Seguir leyendo »


Un día fui al dentista y, como siempre en los dentistas, estuve mucho rato en la sala de espera. Pero ese día había ido solo, y entonces fue cuando pasó lo del arito. Seguir leyendo »

Sinfonía


 Suenan tambores alrededor de un fuego.

Cuerdas en gargantas emiten sonidos,

Y cuerpos que son cajas

De resonancia

Se mueven, se sacuden. Seguir leyendo »

A nuestro rey


Ansías de Verdad,

De conocer,

Irrefrenables.

La Verdad

Máximo Dios Seguir leyendo »

Minotauro


Caminando distraído por la calle pisé una piedra y me invadió el dolor. Enojado, la pateé lejos y entonces me lastimé más todavía. Lleno de ira, fui a buscar a la piedra que tantos males me había causado y la vi tratando de esconderse de mí, mirándome con miedo detrás de una hoja.

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La tierra de mis suelas


Me pasa a veces que me agarran unas ganas insoportables de escribir todo al revés. Que la última letra sea la primera y que lo que quede escrito sea todo lo contrario de lo que pensé. Seguir leyendo »

Vida


Vida. Vida mía.

  Vida que dura infinitos instantes y sin embargo solo es el instante este: acá y ahora. Vida inabarcable; vida inmensa inmersa en el universo. Vida que vivo mientras aprendo a vivir. Seguir leyendo »

Padeburé


   El loco bailaba en la calle y no era una noche lluviosa de luna llena. Era pleno día, el sol en el cielo golpeando autos que solo querían seguir su camino y él en el medio de la 9 de Julio bailando. Seguir leyendo »

En el aire


   Yo no soy como esos. Esos andan de acá para allá gastando sus pies contra el suelo, envueltos en zapatillas y alpargatas; yo vivo descalzo y mi piel respira. Esos llegan a su casa después de caminar y se sientan en sus sillones para descansar; yo me siento a disfrutar. Esos se entrechocan en las veredas y esperan al semáforo para cruzar la calle. Yo no: yo floto. Seguir leyendo »

El canto de la lavanda


Las manos de un trabajador cargando diplomas. La mirada de una niña hacia el piso. El abrazo de una madre. Ahora es una calle larga que lleva a la playa y la niña ríe. Acaricia un árbol y piensa. Escribe unas palabras sin sentido que significan todo porque hablan de su felicidad. Un ángel la mira desde el cielo y se siente cercano a ella. Los dos tienen manos y pies, los dos tienen ojos y alas. Seguir leyendo »

Temprano en la plaza


Esa mañana Esteban sentía los 78 años de vida con más fuerza que nunca. Caminaba despacio, apoyando parte del peso de su cuerpo, que su pierna derecha ya no soportaba, sobre un bastón. Llevaba el mismo sombrero verde que se había acostumbrado a usar para ocultar la pelada cuando ésta había empezado a asomar y que, ahora que ya no había pelo sobre su cabeza, se ponía todas las mañanas de domingo para sentirse más joven. Seguir leyendo »

Una mañana en mi casa


   Me levanté tranquilo después de una noche apacible. Me destapé, saqué la frazada de la cama y me envolví en su calor. Corrí las cortinas y abrí un poco la ventana para renovar el aire enviciado durante la noche. Un viento fresco resbaló por mi cara y me acurruqué aún mas bajo la manta, frotándome para defenderme del frío que amenazaba con asaltar mis mejillas. Seguir leyendo »

Mi casa


Algún día voy a construir mi casa. No va a ser muy grande y va a tener muchas ventanas. Va a tener un cuarto con mil colores, donde todos mis invitados pinten algo. Van a ser paredes de mil espíritus y yo me voy a distraer mirándolos cuando debería estudiar, pero igual voy a tener mi escritorio ahí porque me va a gustar distraerme con las formas que se tocan y se juntan entre si, formas de mil formas porque las hicieron miles de personas. Seguir leyendo »

sin título


    Primero la sangría. Así me enseñaron que empezaba. Después unas palabras de introducción que pueden decir alguna pelotudez o no. Lo importante es romper el hielo. Se puede entrar de lleno intentando traer al lector de un tirón adentro del texto, o se lo puede tener dando vueltas preguntándose por unas oraciones que carajo le pasaba al escritor cuando escribió lo que estaba escribiendo y que ahora el lector esta leyendo. Seguir leyendo »

Cara de pescado


Tenemos cara de pescado. Todos. A algunos no se les nota tanto porque se las tapa el pico que no para de abrirse y cerrarse. Pero si se mira bien a los ojos de la gente se nota esa terrible verdad. Todos tenemos cara de pescado. Seguir leyendo »